El olivar tradicional se caracteriza por sus olivos centenarios,  su baja densidad de plantación (menor a 200 plantas/ha) y la presencia de varios troncos por árbol en la mayoría de los casos. Este tipo de olivar es el más extendido representado el 74% del olivar español (ESYRCE, 2013). Es el olivar que siempre ha estado ahí, da empleo a miles de familias, mantiene el medio rural y forma parte del paisaje característico español.

Los olivares tradicionales sufren una falta de competitividad estructural que se ha agravado en la última década. El precio del aceite de oliva aunque se ha recuperado en los últimos años, en la mayor parte de los casos es inferior a los costes de producción. El coste de producción del olivar tradicional no mecanizable se sitúa en 2,47 €/kg y el del olivar tradicional mecanizable en 1,93 €/kg, viéndose en serio riesgo la viabilidad de estas explotaciones.

Los precios actuales sólo permiten la viabilidad de las modernas plantaciones de olivar intensivo o superintensivo en regadío las cuales presentan costes de producción inferiores a  1,59 €/kg (Observatorio de Precios y Mercados, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente).